Hoy mi invitado es PABLO los dejo con su post.
¡Máximo! ¡Máximo! ¡Máximo! La gente te aclama. El General que se convirtió esclavo. El esclavo que se volvió Gladiador. El Gladiador que desafió a todo un imperio. Una historia asombrosa. Ahora el pueblo quiere saber cómo acaba la historia... (Dialogo entre Comodo y Máximo, escena final Gladiador)La película
Gladiador es uno de mis filmes favoritos.
No solo porque retomó el cuadro argumental de la caída del imperio romano -época histórica que siempre me apasiono desde niño- sino por la
lección de honor y valentía que es plasmada en cada una de sus escenas. La historia de
un hombre que lo pierde todo y lucha con coraje para recuperarlo es una de las enseñanzas más atesoradas que tengo en mi corazón.
El valor de nunca rendirse ante la adversidad. Quizás uno de los principios más grandes con los que debe contar un ser humano.
Nunca tirar la toalla. Fácil de decir, pero tan difícil de cumplir. Siempre lo he dicho.
Rendirse es fácil. Demasiado para ser sinceros.
Cuando los balas de la duda y la incertidumbre golpean las paredes de nuestra seguridad interna, la respuesta más sensata siempre será sacar la bandera blanca y dar por terminada la batalla.

Sin embargo
, ¿cual es el sentido de retirarse de la batalla, si al final de nuestros días, nos invadirá el inevitable deseo de
cambiar todos los días de nuestros vidas por una oportunidad, tan solo una oportunidad para regresar en el tiempo y
hacer lo que siempre supimos que era correcto? ¿Que se comenten errores? Nadie puede negarlo, sin embargo el hombre que nunca comete errores, es porque nunca hizo nada útil en su vida. Como dijo mi amigo
Daniel Pelozo "Los triunfadores extraordinarios aprendieron a usar el dolor de su pasado para dar a luz una pasión por el futuro".
En eso consiste la vida. Caer y volver a levantarse. El cansancio, el temor, la vergüenza, o la falta de carácter ante las dificultades son excusas que el tiempo y la historia jamás aceptan.
Debemos correr riesgos. Luchar por nuestros ideales. Creer en nuestros sueños. Nuestra verdadera aventura comienza cuando nos olvidamos de formulas y peleamos con el corazón por aquello que creemos.
No importa cuanta veces la vida nos tumbe, si podemos ser capaces de ponernos en pie una vez más y seguir luchando
alcazaremos nuestra meta. Es nuestra realidad. Es lo quiero compartir hoy contigo. Tenemos dos opciones.
Rendirnos o luchar. Quedarnos en el suelo lamentando nuestros errores, o limpiarnos las heridas y seguir peleando. Como le dije una vez a a un buen amigo
"Yo no quiero ser de los que se devolvieron a mitad del camino. Llegaré a la meta, o moriré intentándolo".

Yo tome hace mucho tiempo mi decisión.
Prefiero morir creyendo que vivir dudando. Porque como dijo una vez
John Henry, no debemos tener temor a que nuestra vida acabe en un instante, a que tenga un final, sino que nunca haya tenido un principio. Recuerda:
Los mismos que critican nuestros sueños, son los mismos que algun día contaran nuestra historia. Somos arquitectos de nuestro propio destino.
¿Como quieres que cuenten la tuya?